Calambres: los calambres musculares (en piernas, abdomen o brazos), pueden producirse, sobre todo, si se suda mucho durante una actividad física intensa. En estos casos el protocolo de actuación adecuado obliga a parar la actividad y descansar en un sitio fresco; beber zumos ligeros y bebidas deportivas diluidas en agua; y consultar al médico si los calambres duran más de una hora.
Agotamiento por calor: puede aparecer después de varios días de calor. La sudoración excesiva reduce los fluidos corporales y la restauración de sales. Sus síntomas son debilidad, fatiga, mareos, nauseas, desmayo… En estos casos el protocolo recomendado es descansar en un lugar fresco; beber zumos o bebidas deportivas diluidas en agua; y consultar al médico si los síntomas empeoran o duran más de una hora.
Golpe de calor: es un problema grave en el que el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura, que se va incrementando rápidamente. Los síntomas principales son: piel enrojecida, caliente y seca, pulso rápido, dolor intenso de cabeza, confusión y pérdida de conocimiento. El protocolo en estos casos indica llamar a urgencias y durante la espera, tratar de enfriar el cuerpo; permanecer en una habitación oscura, poner paños de agua fría sobre el cuerpo o darse un baño o ducha fría. Sin ayuda médica urgente, un golpe de calor puede ser fatal.
Dolores de cabeza: la gran mayoría de las personas que sufren cefaleas o migrañas desarrollan con más facilidad sus patologías en verano, principalmente en los días más calurosos. “El calor y la propia claridad del verano son los principales factores desencadenantes, pero también los cambios de hábitos, saltarse el horario de las comidas, el exceso de sol, dormir poco o mal, los cambios de presión, el estrés, los cambios de temperatura producidos por el aire acondicionado, la ingesta de alimentos especialmente fríos como, por ejemplo, los helados, o los propios traslados, sobre todo si se viaja en avión”, explica el doctor Samuel Díaz Insa, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología. Por ello, desde la SEN recomiendan a todas las personas que sufren migrañas o cefaleas que se protejan del calor, eviten las exposiciones prolongadas al sol y que utilicen indumentaria ancha y clara. “ Pero también que aprovechen las vacaciones para relajarse sin alterar en exceso ritmos biológicos, cosa que durante estos meses se produce con frecuencia, tanto en la dieta como en el ritmo de sueño”, aconseja.

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